El miedo

17 07 2008

Las personas somos miedosas por naturaleza. Lo curioso de eso, es que todos sabemos lo que es sentir miedo pero no sabemos el significado en sí de dicha palabra. Según wikipedia, el miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano.

Bien, a partir de ahí me ¿qué es el miedo?. Al fin y al cabo el miedo puede ser por algo imaginario, pero que, a mi parecer, es un sentimiento que nos hace estar a la defensiva sobre lo que pueda pasar… en un futuro a corto o largo plazo.

Principalmente me gustaría hablar del miedo a algo más profundo, a nuestros sentimientos. Eso cosa que nos hace sentir unos días bien y otros mal.

Bien, supongamos el caso de que se conoce a alguien, que te gusta, que estas a gusto con esa persona y un largo bla bla bla que desencadena a emparejarse. Con el tiempo, esa persona te gusta más y más. Y viene el miedo. Miedo a pillarte demasiado por esa persona, o lo que es lo mismo, miedo a sentir algo mas que querer, querer más de la cuenta y luego acabar dolido, o dicho vulgarmente, jodido.

Desgraciadamente ese miedo se da demasiadas veces, como consecuencia que no nos deja vivir el presente, estando a la defensiva y mirando con lupas cada palabras que nos digan. Es un miedo en ocasiones paranoicos y sin razón, pero que no lo podemos evitar.

Es fácil decir que vivamos el momento sin preocuparnos en nada más, pero por desgracias los seres humanos tendemos a pensar más allá del ahora, más allá del mañana, olvidándonos en la mayoría de las ocasiones de vivir el momento y saborear el minuto que estamos desperdiciando y que quizás no podamos recuperar.

Tengo miedo. Tengo miedo. Tengo miedo. Tengo miedo. Tengo miedo. Tengo miedo a dar un paso más. Tengo miedo a dar todo lo que sale dentro de mí. Tengo miedo a tantas cosas que no me atrevo ni siquiera a reconocerlo, prefiero esconderme en el escudo de mi caparazón y no pedirte ayuda, por orgullo quizás, por no hacerte ver lo niña que en el fondo me siento, a sabiendas que eres la única persona que me puedes ayudar.

Porque quizás me siento frágil, pequeña a tu lado, porque quizás no quiera tocar fondo, porque quiero esconderme y en mi inconciencia te muestro mis defectos en vez de mis virtudes, porque no quiero darme a conocer por miedo…. Por miedo…. Por miedo….

Y a veces me parece que soy valiente, pero no es más que un espejismo, algo que dura poco, convirtiéndome en una cobarde que no ve más allá de lo que la venda me deja ver. Porque quiero romper las barreras que me atan, que me encadenan, que me hacen sentir mal…

Porque en ocasiones me siento como una niña, aterrada por el miedo de tu ausencia, el vacío de no sentir tu compañía, de no escuchar tus palabras, de no sentir tu mirada sobre mí, simplemente de no sentir tu presencia en mí.

Tengo miedo de no vencer el miedo. Dame tu mano, ayúdame, dime que todo saldrá bien, dime que juntas lo venceremos, que juntas saldremos de eso, que el miedo no es más que un espejismo… y que mi salvación eres tú…





Los valores principales en las personas

6 04 2008

No sé por donde empezar, y como no sé el principio pero sí como desarrollar lo que quiero escribir, qué mejor que empezar con una pregunta, ¿Cuáles son los valores primordiales de las personas? ¿El egocentrismo? ¿El todo para mí y nada para ti?

Reconozco que este sábado me ha trastornado y me ha hecho ver hasta que punto somos… egoísta y agresivas las personas. Yo sólo iba a divertirme, a olvidarme de todo, y reponerme dentro de la medida que me fuera posible de una mala racha por la cual estoy pasando. Lo único que conseguí este sábado es querer llegar a casa mas temprano que nunca, eran solo las cuatro de la madrugada y el primer tren salía a las ocho y cuarto… me quedaba aún por llegar a casa… mierda, mierda, mierda era lo único que pensaba.

Bien, os preguntareis la razón de toda esa historia… la verdad que lo podría titular… sábado, paranoias miles… pero bueno, se supone que es un artículo serio con su título serio… y bueno, a lo que iba, no me lío, como ya he dicho, iba tranquilita, cuando no tenía ganas de nada, ni de que se me pusiera la tía mas guapa por mis narices, cuando mi ultimo rollete me empieza a tontear, me resisto, soy fuerte… eso pensaba… pero caigo en su juego, le sigo el juego… me tontea, me provoca… para que luego aparezca la tía con la que estuvo un tiempo lía y me diga de malas maneras que la deje tranquila que no quiere nada conmigo… ¬¬, resultado… mi respuesta fue… vale, será por mujeres…

Mi otra gran paranoia de la noche fue… que hubiera tantas/os heteros en una disco de ambiente… vale, que puede entrar todo quien quiera, pero leche, para un sitio que puedes estar tranquila y ligar sin tener la duda si es hetero o no… manda guasa… tuve que aguantar al machito de turno cogiendome mi gran trasero y verlo como se acojonaba ante mi cara de mala ostia.

Pero no quiero hablar de todo eso, sino de los valores de las personas y el concepto que tengo yo a todo eso. Bien, yo me pregunto si hay alguien, tan solo una que piense como yo (una o uno, me da igual), es decir, que ven a las personas tan egoísta con su “yo” por delante, y si se puede y hay ganas… ya vendrán los demás.

No sé si yo soy una ilusa, o soy tan buena que me la dan por tonta… ¿pero existen las personas autenticas? ¿Aquellas a las que le puedas decir toma mi mano, vente conmigo, saltas sin miedo, cuentas conmigo, cuento contigo?

La verdad que cuanto mas personas conozco, mas me decepcionan, tan egoísta, tan egocéntrica… que te preguntas si es que solo existe en este mundo de mierda la maldad o es que hemos nacido en la época equivocada.

¿Tan difícil es darse cuenta de la realidad? El mundo avanza, y mientras lo hace, lo hacemos nosotros, salvo dos o tres que no merece la pena mencionar, pero aún así… pienso que las personas avanza según va sus propios intereses, si es por dinero y tiene que pisotear a cuantos pobres muertos de hambres se encuentre, lo hace, si es por amor y tiene que joder a toda una tribu, lo hace.

Yo soy partidaria de hacer todo en la medida justa, es decir, si hay que joder, que sea inconcientemente, no a malas ideas como hace muchos/as, aunque mi familia está por encima de todos los principios (y por familia entiéndase, madre, padre, hermana y mascotas), después de eso, hay otras cosas, como por ejemplo, la amistad, el respeto, el amor, la sinceridad, la lealtad (eso que pocos conocen) la fidelidad (y no me refiero a la fidelidad entre pareja, sino entre amigos, familia, compañeros…)… y un sin fin de cosas mas que aburriría a todo aquel que lo leyese.

¿Quién tiene la culpa de que estemos en un mundo tan egoísta y “malvado”? ¿Los padres? ¿El gobierno? ¿Los profesores? ¿Nosotros mismos? Pecaré de osada, pero me atrevo a dar un respuesta a esto, yo creo que la culpa la tiene según la situación por la que estemos pasando y con lo que aprendamos con eso y claro, que nuestra personalidad (que la moldeamos según no eduque nuestros progenitores y según las compañías que tengamos, porque seamos realistas, todo influye), nos hace ser de una u otra forma.

También diría que somos según nos enseñen, porque la vida es una repetición constante de hechos, solo le falta decir como al anuncio de las natillas, ¿repetimos? Bien, a lo que iba, que si vemos a nuestro padre y/o madre actuar de una determinada forma, cuando estemos en un caso similar actuaremos igual, a no ser que la anterior experiencia nos haya traumatizado. Pero bueno, eso es otra historia.

Aunque también hay padres que son unos encantos que tiene un hijo tan golfo… que lo meterías en la cárcel, y… ¿puede ser por las malas compañías? ¿o es tan influenciable que sólo se deja influenciar por las cosas malas?

Yo creo que las personas que carecen de personalidad, se deja influenciar por las cosas malas, porque lo ven un poco como una salvación, eso me recuerda a un chiste que seguro que muchos/as conoceréis, aquel que muere y va el infierno y el diablo le enseña tres salas, una genial llena de mujeres y demás, y las otras dos malísimas, entonces se queda con la mejor y cuando entra se da cuenta que no es tan bonito y entonces le dicen que lo que ha visto antes ha sido la versión demo, pues creo que este chiste se adapta mucho a la realidad para lo que estoy hablando.

Claro, que una personalidad se amolda según aprende y según con quien te unas. Aunque claro, todo ladrón cree que somos de su misma condición aunque no sea así. Pero dejemos por un momento que nada ni nadie nos influye y seamos nosotros mismos, sin maldades… y pongamos colores a las cosas negras, seremos felices y mejores peronas…

Bueno, no se como terminar ese artículo, mas o menos si, digamos que a menudo, por nuestro camino, encontraremos personas buenas y muchas personas malas. Yo aconsejaría que si se puede elegir, elijamos primero conocer a las personas malas, aquellas que nos hace ver la envidia, la hipocresía, la falsedad, la agresividad… aquellas que son la maldad personificada, simplemente, porque así luego sabremos apreciar a las buenas personas.

Recordad siempre eso:

De mis mayores enemigos los hago mis mejores maestros, porque ellos me hacen fuerte ante la adversidad.

Aprende de ese dicho, que no recuerdo quien lo dijo…. Porque tiene toda la verdad del mundo y no os olvidéis que hay que escuchar a nuestros enemigos, porque ellos son los primeros que sacan a luz nuestras carencias y defectos (y así poderlas corregir) y porque así sabremos lo que tenemos que tanto nos envidian.





¿Existen las medias naranjas?

10 02 2008

Cada vez que estamos soltero/a nos dicen lo típico de… “ya llegará tu media naranja”, o si nuestra susodicha pareja, mejor dicho, ex-pareja nos dejan… tenemos que escuchar eso de… “no era la tuya (o el tuyo), ya llegará tu media naranja…”

Lo de media naranja es algo que siempre lo he mirado con cierta curiosidad, una “media” necesita de otra “media” para ser una completa.

¿Las parejas son realmente eso? Decir que sí significaría decir que nos falta una mitad… ¿medio corazón? ¿Sentimientos perdidos? ¿qué nos faltan?, ¿buscamos a una persona que recoja nuestros pedacitos, los peguen y nos ofrezcan las piezas que nos faltan, es decir, las que nos robaron?

Yo soy partidaria de las naranjas enteras, no quiero nadie que me complete, porque no me considero una incompleta, busco naranjas enteras que me complementen.

Ahora viene otra cuestión, ¿Quiénes nos complementan? ¿un igual o un diferente? Al igual que soy partidaria de las naranjas enteras (y sé que mi opinión es diferente a miles de personas), pienso que, a parte de ser una naranja entera tiene que ser un diferente.

¿De qué nos vale un igual, alguien que se parece a nosotros tanto, tanto, tanto que podría ser nuestro gemelo (no físicamente)?

Es curioso, hoy viendo una serie ha dicho eso de… “jamás se liarían, son bastantes iguales”, por lo que he visto algo que me daba la razón.

Creo que lío bastante las cosas, pero creo que en el fondo… las medias naranjas son los “iguales”, es decir, que cuanto más en común tenga una persona con nosotros, más carencias tenemos de ciertas cosas.

Quizás me equivoco, o quizás no, pero a ver, por ejemplo… ¿de qué vale que a dos personas le gusten el puenting pero sólo una sea capaz de practicarlo? Es decir, que son unas iguales a la que a una le falta el coraje.

El ejemplo contrario es… que a una le guste y a otra no, por lo que una le gusta las emociones fuertes y a la otra la tranquilidad, por lo que se complementan porque son polos opuestos (y ya sabemos en química, los polos opuestos se atraen).

Viéndolo de otra manera y más entendible… centrémonos en el ying-yang, dice que todo lo bueno tiene “algo” malo y lo malo, algo “bueno”, es decir, que ambos se complementan, porque aún siendo distintos, se tiene algo del otro, porque no hay bien sin mal, no hay dolor sin felicidad, no hay una cosa “A” sin otra “B”.

En definitiva, el artículo que pretendía escribir me está saliendo fatal, tanto rollo que estoy metiendo cuando solo pretendo decir de manera resumida lo siguiente:

“No quiero medias naranjas que me completen, sino una naranja entera que me complemente, de tal manera que sea tan distinta a mí, que todo lo que yo piense en ella sea lo contrario, que pueda existir el blanco porque un color negro, que pueda ver el mar porque antes he visto montañas, que pueda decir “amor” porque antes he dicho “Odio”.”





¡¡¡Paren el mundo!!! Que quiero bajar

26 01 2008

¡¡¡Paren el mundo!!! que quiero bajar, igual que usted baja del coche, igual que el estudiante baja del autobus.

¡¡¡Paren el mundo!!! que quiero bajar, quiero buscar tranquilidad a todas mis inquietudes, empezar en otro lugar, crearlo a mi manera, darle mil formas, antes de ponerle una definitiva.

¡¡¡Paren el mundo!!! que quiero bajar, y si es posible, bajar una parada antes o una después, no quiero para en el punto exacto, quiero caer y levantarme, quiero equivocarme para poder aprender.

¡¡¡Paren el mundo!!! que quiero bajar de esta sociedad tan loca, donde el estrés está a la orden del día, la hipocresía es tu mejor cara, tu sonrisa, tu mayor falsedad.

¡¡¡Paren el mundo!!! que quiero bajar, no quiero ver personas que son pasotas ante el mal ajeno, donde el egoísmo y la cobardía es tu mayor virtud, donde la solidaridad y ver por el bien ajeno es tu mayor defecto.

¡¡¡Paren el mundo!!! que quiero bajar, si es posible sola, y si tengo que elegir, que sea con un ser de mi creación.

¡¡¡Paren el mundo!!! Mi parada quedó atrás.





Basta de príncipe azul

20 01 2008

Este es un artículo de Carmen Posadas, soy lectora suya de los actículos que publica un domingo sí y otro no, o seas, que cada dos domingos tengo en mis manos un artículo suyo, y hoy pongo el de esta semana porque creo que es un artículo bastante realista.

“Tengo una amiga que ha elaborado una original teoría sobre las relaciones personales. Según ella, cometemos el error de intentar encontrar nuestra media naranja –quimera cada vez más inalcanzable–, cuando lo que debemos procurarnos es el monstruo de Frankenstein. Dicho así suena friky, pero la teoría tiene su punto, de modo que voy a intentar explicarla. Mi amiga dice que nos pasamos la vida soñando con la persona perfecta, esa con la que compartir todas las parcelas de la vida: el sexo, las aficiones, los proyectos, que además sea nuestra mejor consejera y nuestro paño de lágrimas cuando vengan mal dadas. Lo malo es que tal dechado de virtudes no existe; pues el que es una fiera en la cama es también un ojo alegre que corre detrás de todo lo que lleve faldas. Aquel que parece nuestra alma gemela, porque le gusta tanto Oscar Wilde como Pink Floyd, es un vago de siete suelas al que le molesta nuestro éxito profesional. Y, por fin, el santo que aguanta todas nuestras neuras, nos ama con indesmayable pasión y mataría por nosotros es más aburrido que chupar un clavo y soporífero como el Valium. «Seamos realistas –dice mi amiga–, esto es lo que hay y más vale no hacerse películas. Para colmo, resulta que la mayoría de nosotras/os (la teoría es válida para hombres y mujeres) sabe todo esto de sobra, pero ahí es donde entra el `engaño Stendhal´.» «¿Y qué es eso?», pregunté yo, interesadísima. «Ya sabes», respondió mi amiga. «La inefable teoría de la cristalización. Dice Stendhal que cuando uno se enamora, se produce el mismo fenómeno que cuando se arroja un tronco seco a una mina de sal. La sal recama el tronco de bellísimos cristales que nos hacen ver como una joya lo que no es más que una rama vieja. Pasado el enamoramiento, se acaba la cristalización y volvemos a ver el tronco tal como es. En otras palabras, la persona que amamos no tiene ni la mitad de las virtudes que le atribuimos y más pronto que tarde empiezan a notarse sus carencias. A medida que nos vamos haciendo viejos, afortunadamente, seguimos enamorándonos, pero ya sabemos que todo es una idealización, de modo que cada vez resulta más difícil encontrar alguien potable. Entonces es cuando se hace necesario recurrir al doctor Frankestein.» Acto seguido, me explicó que la solución es crear un monstruo con trozos de personas hasta formar la media naranja ideal. «Evidentemente no se trata de descuartizar a nadie, sino de procurarse una persona como pareja estable, otra con quien compartir inquietudes intelectuales, una tercera para las confidencias más íntimas y hasta una cuarta para la cama, si es menester. Además, con este sistema se acabaron las neuras existenciales porque lo que no te da uno te lo da otro, ¿comprendes?» Yo le dije que sí muy educadamente, aunque su teoría me pareció un disparate, pero luego, dándole vueltas, me he dado cuenta de que no es tan descabellada. Por supuesto no estoy de acuerdo en eso de tener tres o cuatro amantes (misión imposible en los tiempos que corren cuando encontrar uno presentable ya es un triunfo), pero sí me parece interesante la idea de no esperarlo todo de una sola persona. Pienso que una de las razones por la que fracasan tantas parejas es porque todos tenemos una idea `muy Hollywood´ del amor: creemos que enamorarse significa encontrar de golpe al ser perfecto y cuando nos damos cuenta de que le faltan piezas surge el desencanto. Sin caer en la poligamia de mi amiga, pienso que es buena idea no poner tantas expectativas en una sola persona. Porque, aunque le disguste a los amantes de los topicazos, la felicidad consiste, precisamente, en olvidar al príncipe azul y en no esperar peras del olmo. Ya lo dijo Billy Wilder en una de sus frases románticas más paradójicas: «Nadie es perfecto» (y nosotros tampoco).”