Las personas somos miedosas por naturaleza. Lo curioso de eso, es que todos sabemos lo que es sentir miedo pero no sabemos el significado en sí de dicha palabra. Según wikipedia, el miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano.
Bien, a partir de ahí me ¿qué es el miedo?. Al fin y al cabo el miedo puede ser por algo imaginario, pero que, a mi parecer, es un sentimiento que nos hace estar a la defensiva sobre lo que pueda pasar… en un futuro a corto o largo plazo.
Principalmente me gustaría hablar del miedo a algo más profundo, a nuestros sentimientos. Eso cosa que nos hace sentir unos días bien y otros mal.
Bien, supongamos el caso de que se conoce a alguien, que te gusta, que estas a gusto con esa persona y un largo bla bla bla que desencadena a emparejarse. Con el tiempo, esa persona te gusta más y más. Y viene el miedo. Miedo a pillarte demasiado por esa persona, o lo que es lo mismo, miedo a sentir algo mas que querer, querer más de la cuenta y luego acabar dolido, o dicho vulgarmente, jodido.
Desgraciadamente ese miedo se da demasiadas veces, como consecuencia que no nos deja vivir el presente, estando a la defensiva y mirando con lupas cada palabras que nos digan. Es un miedo en ocasiones paranoicos y sin razón, pero que no lo podemos evitar.
Es fácil decir que vivamos el momento sin preocuparnos en nada más, pero por desgracias los seres humanos tendemos a pensar más allá del ahora, más allá del mañana, olvidándonos en la mayoría de las ocasiones de vivir el momento y saborear el minuto que estamos desperdiciando y que quizás no podamos recuperar.
Tengo miedo. Tengo miedo. Tengo miedo. Tengo miedo. Tengo miedo. Tengo miedo a dar un paso más. Tengo miedo a dar todo lo que sale dentro de mí. Tengo miedo a tantas cosas que no me atrevo ni siquiera a reconocerlo, prefiero esconderme en el escudo de mi caparazón y no pedirte ayuda, por orgullo quizás, por no hacerte ver lo niña que en el fondo me siento, a sabiendas que eres la única persona que me puedes ayudar.
Porque quizás me siento frágil, pequeña a tu lado, porque quizás no quiera tocar fondo, porque quiero esconderme y en mi inconciencia te muestro mis defectos en vez de mis virtudes, porque no quiero darme a conocer por miedo…. Por miedo…. Por miedo….
Y a veces me parece que soy valiente, pero no es más que un espejismo, algo que dura poco, convirtiéndome en una cobarde que no ve más allá de lo que la venda me deja ver. Porque quiero romper las barreras que me atan, que me encadenan, que me hacen sentir mal…
Porque en ocasiones me siento como una niña, aterrada por el miedo de tu ausencia, el vacío de no sentir tu compañía, de no escuchar tus palabras, de no sentir tu mirada sobre mí, simplemente de no sentir tu presencia en mí.
Tengo miedo de no vencer el miedo. Dame tu mano, ayúdame, dime que todo saldrá bien, dime que juntas lo venceremos, que juntas saldremos de eso, que el miedo no es más que un espejismo… y que mi salvación eres tú…