Odio la Navidad, no lo puedo evitar, es una fecha donde más se consume, cuando las gentes muestran su lado más falso e hipócrita, cuando muchas gentes hace cosas por compromisos y cuando hay que regalar porque todos lo hacen.
Si por mí fuera, me acostaría el 23 de diciembre o quizás el 22 mejor y no despertaría hasta el 6 de enero, lo único que me gusta de esas fechas es ver la cara de ilusión de mis padres y de mi hermana mientras abren sus correspondientes regalos.
Por se Navidad, las familias se ven “obligados” a reunirse, los anuncios del turrón nos recuerda que los hijos vuelven a casa por “ser” Navidad, nos hacen sacar papel, boli y calculadora y hacer cuentas para ver el dinero que nos dejan disponible para gastar la dichosa hipoteca y las facturas en nuestras cuentas bancarias.
Opino que esas “obligadas” reuniones familiares o bien eres un hijo/a de tu madre o bien las rencillas familiares sale a flote, por lo que más de uno/a acaba con las uvas de nochevieja atraganta antes de tiempo, en noche bueno por ejemplo.
¿Es “Noche-Buena” la nochebuena? No sé yo… cualquier noche puede ser buena sin necesidad de tener que cantar el rallado “25 de diciembre pum, pum, pum…” o la ya casi atiborrada canción “en portal de belén hay un cochino colgao pa´que vaya fulano y le de un bocao, ande, ande, ande…”.
Ya con nochevieja ni os cuento, la gran mayoría (por no decir todos) ponemos TVE1 con nuestro gran Ramón García, estamos tan acostumbrados a su bata vampirística y a sus afilados colmillos, que en vez de tomarse las 12 uvas parece que va a morder a 12 cuellos, y sí, todos los años tengo su… ¿entrañable? Compañía, creo que en el fondo a mi madre le mola Ramón y espera cada año impacientemente ser uno de los 12 cuellos mordidos.
A parte de todo eso, me parece patético que la diferencia que hay entre la gran juventud entre un fin de semana y nochevieja, es coger un pelotazo con el gorrito de “papa-no-es”, claro, porque papá no es, ¿o era papa Noel? ¿o santa claus? ¿o san Nicolás?.
¡Un poco de seriedad! De toda la vida hemos tenido Melchor, Gaspar y Baltasar, vale, que los camellos no corren ni vuelan como los renos del barrigón, pero tenemos el triple de regalos, porque son 3 contra 1, ¿a qué viene ahora colarse un barrigón antes de tiempo, barbudo, con la nariz roja (a juego con su ropa) que no sé si es reflejo de su vestimenta o de la jartá coñac que se mete?
Queridos amigos/as, la Navidad es cosa de ricos, no de pobres que tiene una hipoteca que pagar, que tienen fallecidas a personas que añoran, que tienen rencillas familiares y ¡coño! Que estén a dietas.
¿Me vais a negar que esa fecha es la peor para una persona a dieta? Que si el turrón, los polvorones, las cenas y comidas, los pestiños, los rosquitos… no… no puede ser, ¡terror!
En fin, que os muestro mi lado más hipócritas deseándoos a todos/as mis lectores/as una FELIZ (en la medida de lo posible) NAVIDAD Y PROSPERO AÑO 2.008, que el nuevo año os llene de ilusión, felicidad, proyectos cumplidos y que la cama se llene de buenos polvos (y que no sea ni polvo talco ni polvo de no limpiar…).
Y por último o penúltimo, para despedirme y no daros más por culo con ese tema, pedid un deseo por cada uva, que puede ser entre otros los siguientes:
1.- Que caiga unos buenos milloncetes (comprad primitiva, ONCE y demás, que si no, un poco chungo).
2.- Si el deseo 1 no es posible, ligar con algún/a milloncete, que nos complazca con una buena cuenta corriente entre otras cosas.
3.- Echar los mejores polvos que en años anteriores.
4.- Tener mínimo entre 3-4 polvos mensuales.
5.- Ser tan agradable y guapo/a que no tengamos dificultades para conseguir nuestras metas.
Y así podemos seguir con nuestra lista, pero claro… a cambio os teneis que comprometer a lo mismo de todos los años:
1.- No fumar (para fumadores), sustituyéndolo por chicles sobrecargados de nicotina.
2.- Ser fieles (para emparejados/as, comprometidos/as, casados/as…), aunque eso no implica no poder “echar” una mano amiga o quizás las dos a algún/a amigo/a para alcanzar el clímax de la felicidad.
3.- Estudiar (para estudiantes) para aprobar todo, aunque eso signifique hacer chuletas de cordero con salsa al roquefort.
4.- Ser los mejores hijos/as, aunque eso implique coger “prestado” dinero sin que se enteren.
5.- Buscar y encontrar trabajo, aunque sea desde el sofá de casa arrascándose… ejem, la barriga (la intención es lo que cuenta ¿no?).
6.- Trabajar más, aunque siempre dejes el trabajo algo más que “a medias”.
Y así un sin fin de cosas más. Y sí, quizás hoy esté en un momento algo… ¿sátira? Pero no soporto gastar tanto dinero en tres días para sorprender a mis padres y a mi hermana, porque todo hay que decirlo, queremos los mejor para ell@s y que flipen con nosotros/as aunque sea una vez al año.
Según la ecuación matemática, todo se reduce así:
GASTOS + CONSUMIR + FINALES DICIEMBRE + PRINCIPIO ENERO = CONSUMISMO = BOLSILLOS VACIOS = NAVIDAD PUÑETERA
Así que FELIZ NAVIDAD, FELICES POLVOS y PROSPERO AÑO 2.008, que los bolsillos se llenen por arte de magia (como la multiplicación de panes y peces) y los Reyes os vengan cargaditos de carbón (y del negro).